SÍ HAY  SEMANA SANTA.

Queridos parroquianos de San Valero

El próximo miércoles 17 de febrero es miércoles de ceniza y por tanto comienza la cuaresma. Por los decretos del Arzobispado se han prohibido las manifestaciones religiosas en las calles para evitar aglomeraciones de gente. Así ya sabemos que este año tampoco habrá procesiones sin embargo hemos de decir que sí habrá Semana Santa ya que celebraremos los oficios de semana santa y la vigilia pascual.

Las procesiones son una explosión de religiosidad popular las cuales pueden alcanzar interés cultural e incluso artístico y también turístico. Ahora nos gusta calificar algunos bienes como inmateriales por no usar la palabra espiritual. Pues siempre ha sido así, lo espiritual no es material. No obstante estas distinciones no nos  ayudan a descubrir el lenguaje sacramental y simbólico que tiene el ser humano y que queda plasmado en las procesiones. No estamos ya acostumbrados a este lenguaje simbólico más aún lo vemos como ficticio y solo figurado. Esto hace, por una parte, tener dificultades para entender la liturgia y, por otra, tener un anhelo grande de este lenguaje por sus sugerencias, emotividad y calidad expresiva más allá de la mera información.  Anhelo y deseo que, de algún modo, encuentran satisfacción en las manifestaciones religiosas de piedad popular como son las procesiones de Semana Santa. Por ello nos entristece que no haya procesiones tampoco este año.

Aunque no haya procesiones en la calle sí hay Semana Santa. Este año estamos mejor que el anterior. Os acordáis cuando estábamos confinados, las ceremonias eran on line por plataformas que permitían una cierta participación o por emisión en diferentes canales. No era lo mismo ya tenemos experiencia. Ahora, gracias sean dadas, serán presenciales y ¿por qué no? también emitidas por internet.

La procesión es un rito de la liturgia. Así tenemos: 1) la procesión de entrada hasta el altar, simbolizando que somos una Iglesia Peregrina; 2) las presentaciones en forma de procesión dentro de la ceremonia litúrgica como de las ofrendas tan vivida en  la liturgia africana, de la Palabra, de los candidatos, etc.; 3) las procesiones al final como la del Corpus Christi. Caminar en la procesión es símbolo de cambio, de peregrinar, de desinstalarse, de renovarse.  Aunque no haya procesiones en la calle mantengamos el espíritu de conversión y de fe que les acompaña.

En esta cuaresma los días penitenciales de viernes y miércoles haremos en la parroquia dos actos cuaresmales. Como siempre los viernes después de misa de la tarde rezaremos el vía crucis que nos prepara para vivir los acontecimientos de la semana grande y los miércoles a las ocho tendremos meditación para prepararnos para vivir el misterio pascual.

La procesión del viernes de dolores por la noche y la procesión del viernes santo por la mañana y la procesión del domingo de ramos no se podrán realizar pero esto no quita que podamos suplirlas por otros actos posibles y menos que no celebremos la Semana Santa y sobre todo la Pascua del Señor.

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